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5 breves reflexiones para entender mejor mis emociones

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Nuestras emociones juegan un papel fundamental en nuestras vidas, ya que están presentes todo el tiempo y en todo lo que hacemos.

Tanto a nivel individual como en la interacción con otras personas, las emociones influyen en nuestra conducta, en nuestra toma de decisiones, en nuestro estado de ánimo y en la relación que tenemos con nosotros mismos y con los demás.

Por eso, tener conocimientos sobre las mismas, aprender a gestionarlas, modularlas o regularlas realmente puede hacer que alcancemos una estabilidad emocional en nuestra vida cotidiana o diaria, que nada tiene que envidiarle, si es que ya no lo es, a la felicidad.

  1. A menudo se habla de emociones positivas o negativas. Sin embargo, lo cierto que es que sería más adecuado hablar de emociones agradables o desagradables, ya que al etiquetar a algunas de ellas como negativas podemos pensar que lo ideal sería que no existiesen y como consecuencia puede que intentemos evitarlas, algo que no suele ser beneficioso. La realidad es que todas las emociones tienen una función, y aunque no sean agradables de sentir pueden servirnos si logramos hacer un buen uso de ellas.
  2. El lenguaje es un elemento primordial a la hora de conocer, entender y sentir, no sólo a la hora de expresar emociones. ¿Por qué? Porque conocer los conceptos nos permite en primer lugar, identificar de forma más adecuada qué es exactamente lo que estamos sintiendo, y disminuye la posibilidad de equivocarnos y pensar que es otra cosa. Además, de que obviamente, si identificamos nuestra emoción con exactitud nos ayudará a expresarla de manera más clara y concreta.
  3. Nuestras emociones siempre son reales, pero nuestros pensamientos puede que no. Esto es, cuando tu te sientes triste es una realidad que te estás sintiendo triste. No obstante, el motivo por el que te sientes triste puede que no sea cierto. Por ejemplo, te sientes triste porque piensas que tu pareja no te quiere. Puede ocurrir que tu tengas esa percepción aunque no sea cierto, y eso te lleva a sentir una emoción que será real aunque el pensamiento no lo sea.
  4. Cada persona se emociona de una manera diferente. La misma acción no tiene la misma consecuencia en todas las personas. Generalmente es algo que todos sabemos pero que pocas veces tenemos en cuenta. Pero si conseguimos recordarlo de cuando en cuando en nuestras relaciones con los demás, lograremos un mayor entendimiento y comunicación.
  5. Eres responsable de tus propias emociones, no de las de los demás. Ojo a esto, para que no surjan malas interpretaciones es importante concretar. Me refiero a que, al fin y al cabo, no podemos controlar la conducta o los sentimientos de los demás, sólo los nuestros, que no es poco. Por tanto, mientras actuemos desde la bondad y la justicia, debemos responsabilizarnos de cómo nos sentimos nosotros mismos.

Son sólo cinco pequeños conceptos sobre nuestras emociones que si conseguimos entender, interiorizar y poner en práctica nos ayudarán, como decíamos un poco más arriba a que nuestras emociones no nos dominen a nosotros, sino que seamos nosotros quienes las disfrutemos y gestionemos de una manera más eficaz y beneficiosa.

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