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Qué es el trastorno de la excitación sexual

El trastorno de la excitación sexual se define como la dificultad persistente o recurrente para alcanzar o mantener un nivel de excitación adecuado durante la actividad sexual. Esto puede manifestarse de diversas maneras:

  • Dificultad para lubricarse: En el caso de las mujeres, puede haber una ausencia o disminución de la lubricación vaginal, lo que dificulta la penetración y genera malestar.
  • Problemas de erección: En los hombres, puede haber dificultad para lograr o mantener una erección lo suficientemente firme como para tener relaciones sexuales satisfactorias.
  • Disminución de la sensibilidad: A algunas personas les cuesta sentir placer o excitación con la estimulación sexual, ya sea táctil, visual o auditiva.

Es importante diferenciar entre un bache puntual en la excitación y un trastorno. Todos podemos tener momentos en los que nos sentimos estresados, cansados o con pocas ganas de intimidad. Sin embargo, cuando estas dificultades se vuelven persistentes, causan malestar e interfieren en nuestra vida sexual, podemos estar ante un trastorno de la excitación sexual.

Para que te hagas una idea, imagina que estás intentando encender una fogata. Reúnes las ramas, colocas el papel y te dispones a encender la chispa. Pero por más que lo intentes, la llama no prende. El trastorno de la excitación sexual sería como esa fogata que no logra encenderse a pesar de tus esfuerzos.

En las próximas entregas, profundizaremos en las causas de este trastorno, sus diferentes tipos y, lo más importante, ¡cómo podemos abordarlo!

Las causas del trastorno de la excitación sexual: un rompecabezas multifactorial

El trastorno de la excitación sexual, como un rompecabezas complejo, tiene diversas piezas que se interconectan para crear la imagen completa. Estas piezas pueden ser de naturaleza psicológica, médica o una combinación de ambas.

Factores psicológicos:

  • Estrés y ansiedad: el estrés y la ansiedad pueden afectar negativamente nuestra libido y capacidad para relajarnos durante la actividad sexual. Preocuparse por el desempeño sexual o tener pensamientos intrusivos puede crear un círculo vicioso que empeora la situación.
  • Baja autoestima: una imagen negativa de nuestro cuerpo o una baja autoestima pueden hacer que nos sintamos menos atractivos y deseables, lo que dificulta la excitación.
  • Depresión: la depresión puede provocar una pérdida de interés en las actividades placenteras, incluida la sexualidad. Los síntomas como la tristeza, la fatiga y la falta de concentración también pueden afectar nuestra capacidad para disfrutar del sexo.
  • Traumas sexuales: experiencias traumáticas como el abuso sexual o la violación pueden generar emociones negativas y dificultades para confiar en los demás, lo que puede interferir en la excitación sexual.
  • Problemas de relación: las dificultades en la pareja, como la falta de comunicación, la infidelidad o los conflictos frecuentes, pueden crear un ambiente negativo que afecte la excitación sexual.

Factores médicos:

  • Desequilibrios hormonales: los cambios hormonales, especialmente en mujeres durante la menopausia o el embarazo, pueden alterar los niveles de estrógeno y progesterona, afectando la lubricación vaginal y la excitación.
  • Enfermedades crónicas: ciertas enfermedades como la diabetes, la hipertensión arterial o las enfermedades cardíacas pueden dañar los vasos sanguíneos y los nervios que irrigan los genitales, lo que dificulta la excitación.
  • Efectos secundarios de medicamentos: algunos medicamentos, como los antidepresivos, los antihistamínicos y los betabloqueantes, pueden tener como efecto secundario la disminución de la libido y la dificultad para alcanzar la excitación.
  • Cirugías: las cirugías en la zona genital o pélvica pueden dañar los nervios o el flujo sanguíneo, lo que puede afectar la capacidad para alcanzar la excitación.

Factores de estilo de vida:

  • Consumo de alcohol y drogas: el consumo excesivo de alcohol y drogas puede afectar negativamente la libido, la erección y la lubricación.
  • Sedentarismo: la falta de actividad física puede disminuir el flujo sanguíneo y la producción de hormonas, lo que puede afectar la excitación sexual.
  • Hábitos de sueño deficientes: dormir poco o tener un sueño de mala calidad puede afectar los niveles de energía y la motivación, lo que puede dificultar la excitación sexual.

Es importante recordar que el trastorno de la excitación sexual es un problema complejo que puede tener múltiples causas. En algunos casos, la causa puede ser una sola, mientras que en otros puede ser una combinación de varios factores.

En la próxima entrega, exploraremos los diferentes tipos de trastorno de la excitación sexual y cómo se manifiestan en cada caso. Además, te brindaremos algunos consejos prácticos para comenzar a abordar este problema y recuperar el placer en tu vida sexual.

Tipos de trastorno de la excitación sexual

El trastorno de la excitación sexual, como un caleidoscopio de colores y formas, se presenta en diferentes tipos, cada uno con sus propias características y manifestaciones. Conocer estos tipos nos permite comprender mejor el problema y buscar las soluciones adecuadas.

En el caso de las mujeres:

  • Trastorno del deseo sexual hipoactivo: se caracteriza por una falta o disminución persistente de interés o deseo sexual. Las mujeres con este tipo de trastorno pueden no tener pensamientos o fantasías sexuales, y pueden no sentir placer o excitación durante la actividad sexual.
  • Trastorno de la excitación sexual: se caracteriza por la dificultad o incapacidad para alcanzar o mantener la excitación durante la actividad sexual. Las mujeres con este tipo de trastorno pueden tener una lubricación vaginal insuficiente o una falta de sensibilidad en los genitales.
  • Trastorno del orgasmo: se caracteriza por la dificultad persistente o recurrente para alcanzar el orgasmo durante la actividad sexual. Las mujeres con este tipo de trastorno pueden tener una excitación normal, pero no logran alcanzar el clímax.

En el caso de los hombres:

  • Disfunción eréctil: se caracteriza por la dificultad persistente o recurrente para lograr o mantener una erección lo suficientemente firme como para tener relaciones sexuales satisfactorias.
  • Eyaculación precoz: se caracteriza por la eyaculación que ocurre demasiado pronto durante la actividad sexual, antes de que la mujer o el hombre deseen o estén preparados.
  • Eyaculación retardada: se caracteriza por la dificultad o incapacidad para eyacular durante la actividad sexual.

En ambos sexos:

  • Dispareunia: se caracteriza por dolor durante la actividad sexual, lo que puede dificultar la excitación y el placer.

Es importante destacar que estos tipos de trastorno de la excitación sexual no son mutuamente excluyentes. Es decir,

Estrategias para abordar el trastorno de la excitación sexual

El trastorno de la excitación sexual puede ser un problema frustrante y angustiante, pero no tiene por qué ser una sentencia a cadena perpetua sin placer. Existen diversas estrategias que pueden ayudarte a recuperar la chispa y disfrutar de una vida sexual plena y satisfactoria.

  1. Terapia psicológica: la terapia psicológica es una herramienta fundamental para abordar las causas psicológicas del trastorno de la excitación sexual. Un psicólogo o terapeuta sexual puede ayudarte a identificar los factores que están contribuyendo al problema, desarrollar estrategias para manejar el estrés y la ansiedad, mejorar la autoestima y la imagen corporal, y trabajar en la comunicación y resolución de conflictos en tu relación de pareja.
  2. Tratamiento médico: en algunos casos, puede ser necesario un tratamiento médico para abordar las causas físicas del trastorno de la excitación sexual. Esto puede incluir terapia hormonal, medicamentos para la disfunción eréctil o la lubricación vaginal, o cirugía para corregir problemas estructurales.
  3. Cambios en el estilo de vida: adoptar un estilo de vida saludable también puede contribuir a mejorar la excitación sexual. Esto incluye:
    • Reducir el consumo de alcohol y drogas.
    • Realizar actividad física regular.
    • Dormir lo suficiente.
    • Mantener una dieta saludable.
    • Manejar el estrés de manera efectiva.
  4. Comunicación abierta: la comunicación abierta y honesta con tu pareja es fundamental para abordar el trastorno de la excitación sexual. Expresen sus necesidades, deseos y preocupaciones sin miedo a ser juzgados. Exploren juntos diferentes tipos de estimulación sexual y encuentren lo que funciona mejor para ambos.Paciencia y comprensión: recuerda que superar el trastorno de la excitación sexual puede llevar tiempo y esfuerzo. Sé paciente contigo mismo y con tu pareja. Celebren los pequeños avances y no se desanimen por los retrocesos.
  5. Buscar ayuda profesional: si estás experimentando un trastorno de la excitación sexual, no dudes en buscar ayuda profesional. Un psicólogo o terapeuta sexual puede ayudarte a comprender el problema, desarrollar un plan de tratamiento personalizado y recuperar el placer en tu vida sexual.

Preguntas frecuentes de nuestros pacientes (FAQs)

¿El trastorno de la excitación sexual es común?

Sí, el trastorno de la excitación sexual es un problema común que afecta a millones de personas en todo el mundo. Se estima que hasta el 40% de las mujeres y el 30% de los hombres experimentan algún tipo de trastorno de la excitación sexual en algún momento de su vida.

¿Cómo se trata el trastorno de la excitación sexual?

El tratamiento del trastorno de la excitación sexual dependerá de la causa subyacente. En algunos casos, puede ser suficiente con realizar cambios en el estilo de vida, como reducir el estrés o hacer más ejercicio. En otros casos, puede ser necesario un tratamiento médico o psicológico.

¿Qué tipo de tratamiento psicológico se utiliza para el trastorno de la excitación sexual?

La terapia psicológica para el trastorno de la excitación sexual puede incluir:
Terapia cognitivo-conductual (TCC): La TCC te ayuda a identificar y cambiar los pensamientos y comportamientos negativos que pueden estar contribuyendo al problema.
Terapia de pareja: La terapia de pareja puede ayudar a mejorar la comunicación y la intimidad en la relación, lo que puede mejorar la excitación sexual.
Terapia sexual: La terapia sexual puede enseñarte técnicas para aumentar la excitación sexual y mejorar la respuesta sexual.

¿El trastorno de la excitación sexual es curable?

El trastorno de la excitación sexual no es curable, pero con tratamiento, la mayoría de las personas pueden aprender a controlar sus síntomas y disfrutar de una vida sexual satisfactoria.

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